La primera semana de operación de una planta potabilizadora rara vez se parece a lo que dicen los manuales. Entre ajustes de caudal, mediciones de turbiedad y reuniones con el municipio, lo que se aprende en terreno termina siendo más útil que cualquier proyección de gabinete.
Lo que se midió y lo que se ajustó
El arranque de la planta de ósmosis inversa en el barrio San Martín dejó en evidencia que los caudales de diseño no siempre coinciden con la demanda real. Durante los primeros siete días, el equipo de operación registró picos de consumo entre las 6 y las 9 de la mañana, un dato que obligó a reprogramar los ciclos de retro lavado de los filtros.
La turbiedad del agua cruda, que en condiciones normales ronda los 4 NTU, trepó a 11 NTU después de una tormenta. Ese evento puntual forzó a duplicar la dosis de coagulante y a revisar el protocolo de purga de los decantadores. Ningún simulador había anticipado ese escenario con la precisión que se necesitaba.
Decisiones que se tomaron sobre la marcha
El punto más discutido de la semana fue la decisión de postergar la puesta en marcha del segundo módulo de bombeo. Los técnicos prefirieron estabilizar la presión en la red troncal antes de sumar más caudal, una postura que generó tironeos con el área de obras públicas del municipio.
Al final, se acordó un cronograma intermedio: el segundo módulo se habilitaría recién cuando la presión en el sector norte se mantuviera por encima de los 2,5 kg/cm² durante 48 horas consecutivas. Esa condición se cumplió recién el sexto día, y la habilitación se hizo sin sobresaltos.
Lo que queda para la próxima semana
El monitoreo de cloro residual en los puntos extremos de la red sigue siendo la tarea pendiente. Las muestras tomadas en el tanque de reserva del barrio Los Tilos mostraron valores dentro del rango permitido, pero el equipo quiere ampliar la frecuencia de muestreo a dos veces por día durante los próximos días.
También está prevista una reunión con los vecinos para explicar los cortes programados del miércoles, cuando se instalará una válvula reductora de presión en la intersección de las calles 12 y 47. La interrupción del servicio será de seis horas y afectará a unas 300 viviendas.
La experiencia de esta primera semana confirma que la operación real exige un margen de maniobra que no siempre figura en los pliegos. Los datos recogidos servirán para ajustar los procedimientos antes de que la planta alcance su capacidad plena.