La mesa técnica del municipio se reunió para revisar el estado del plan director de agua potable. Lo que parecía una actualización de rutina terminó revelando tres decisiones que condicionarán las obras de los próximos dos años.
El punto de partida: datos de caudal que no cerraban
La sesión comenzó con la presentación de los medidores de caudal instalados en la planta potabilizadora. Los registros de los últimos seis meses mostraban una diferencia del 11% entre el agua producida y la que efectivamente llegaba a los hogares. Esa brecha no aparecía en los informes anteriores, que trabajaban con estimaciones teóricas.
El equipo técnico propuso instalar tres puntos de medición intermedios en la red de distribución para localizar las pérdidas. La decisión no fue inmediata: implicaba cortes programados en dos barrios y la compra de caudalímetros con registro horario. Se acordó hacer una prueba piloto en el sector norte, donde las tuberías tienen más de treinta años.
El debate sobre las prioridades de obra
La segunda parte de la reunión giró en torno al orden de ejecución de las obras previstas. La opción A priorizaba el recambio de la cañería principal de la avenida central, una obra de mayor envergadura que afectaría el tránsito durante casi cuatro meses. La opción B proponía empezar por los ramales secundarios, con menor impacto inmediato pero con un beneficio más acotado.
Los ingenieros de la planta señalaron que la cañería central concentra el 60% del caudal y que su estado actual explica la mayor parte de las pérdidas. Los representantes vecinales, en cambio, pidieron que se considerara el calendario escolar y las actividades comerciales de la zona. Finalmente se resolvió dividir la obra en dos etapas, con los trabajos principales durante el receso de verano.
Lo que queda pendiente para la próxima sesión
Antes de cerrar, se dejaron tres temas sobre la mesa. El primero es el presupuesto para la renovación de las bombas de la estación elevadora, que superan su vida útil estimada. El segundo es el convenio con la provincia para financiar la ampliación de la red hacia las zonas periurbanas. El tercero, la definición de un protocolo de respuesta ante denuncias de baja presión, que hoy se maneja de manera informal.
La próxima reunión está prevista para dentro de tres semanas. Para entonces, el equipo debe presentar el informe de la prueba piloto y un cronograma ajustado de las obras. Lo que quedó claro es que la planificación ya no se hace solo con planos: ahora se apoya en mediciones reales y en acuerdos que involucran a más actores que antes.